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sábado, 26 de julio de 2014

LEYENDAS I: la muñeca feriante


La muñeca feriante


A principio de los años 50, por los pueblos de América iba una feria ambulante. Todos sus miembros formaban una gran familia, aunque también había roces: La hija del dueño del circo, y el propietario de la casa del terror, se amaban, más el padre de la joven no admitía aquel amor. Ella, Violeta, era blanca y él, Ben, un negro, hijo de un practicante de vudú.

Durante mucho tiempo, la pareja se estuvo viendo a escondidas en la tómbola de una viuda que no se percataba nunca de nada. Pero el dueño del circo; Si.

Cuando les descubrió, la violenta pelea entre los dos hombres ocasionó que Violeta se golpeara la cabeza con la estructura de hierro. Ben, tomó una muñeca rubia con ojos azules y dos coletas con la intención de asustar al agresor, pero este, sacó su cuchillo y le apuñaló repetidas veces sin dejarse intimidar por aquella muestra de brujería.

La muñeca quedó olvidada en el suelo hasta que una niña del pueblo la encontró y se la llevó a su casa. Esa misma noche, sus padres perdieron la vida en extrañas circunstancias y, aunque ella, contó con pelos y señales lo que pasó, no la creyeron y nadie encontró un solo juguete con las características que la niña describía.

Una vez la feria volvió a ponerse en marcha en otra ciudad, con un nuevo encargado de la casa del terror y del circo, uno de los premios de la tómbola fue una muñeca rubia de ojos azules, que el primer día fue ganada por una pareja.

Dicha pareja, no regresó a su casa: un accidente a las afueras del recinto cegó sus vidas.

Al día siguiente, la muñeca volvía a estar en la tómbola y a ser el primer premio. Nadie le dio importancia, ya que todos los que se fijaron supusieron que tenía más de una, pero nadie la ganó en aquella ciudad. Si que fue ganada en la siguiente: Nuevo Orleans.

Stephanie ganó la muñeca el primer día. Desde que la tomó en brazos, una extraña sensación se apoderó de ella y decidió regresar a su casa de inmediato. Dejó la muñeca en una habitación donde casi nunca entraba, y no regresó a la feria. Los primeros días pasaron con tranquilidad y sin incidentes, hasta que un día, cuando regresaba a casa del trabajo, en el buzón, encontró una carta: Su pareja volvía a casa. Comenzó a recogerlo todo, organizando la casa para recibirle, colocando adornos y preparando la habitación donde dormiría.

Esa misma noche, el sonido de una puerta al cerrarse la despertó. Creyó que era su pareja que se había adelantado, pero no había nadie. La noche estaba completamente cerrada: ni la luna ni las estrellas eran visibles, y las farolas estaban apagadas. El miedo se apoderó de ella. Le fue imposible volver a la cama, permaneció en una silla a la espera del nuevo día.
Pero el día, tampoco llevó nada bueno.

Las primeras luces del alba, le mostraron que junto a ella, permanecía sentada y mirándola fijamente, la muñeca ganada en la feria. Se sobresaltó, ya que no recordaba haberla sacado de la habitación, pero no sabía el motivo por el cual no podía moverse ni dejar de observarla: La muñeca permaneció inmóvil.

Al cabo de un par de horas se tranquilizó, se arregló y cuando regresó al salón, la muñeca no estaba. Se relajó, suponiendo que solo había sido una ilusión, pero cuando regresó de la compra, dejó la bolsa en el fregadero y fue a la habitación a dejar los zapatos y ponerse algo más cómodo, un fuerte golpe seguido de otros más pequeños la hicieron estremecerse.

Cuando llevó un rato sin escuchar nada, se acercó a la cocina: Toda la compra estaba esparcida por el suelo, únicamente la bolsa vacía seguía en el fregadero. No se atrevió a mover nada, caminando hacia atrás por miedo a lo que hubiera, se sentó en la primera silla que encontró en el salón, temiendo que pudiera salir algo de la cocina.

Sin embargo, un ruido la hizo saltar de la silla: el televisor estaba encendido... Cuando ella llegó, el televisor estaba apagado y el mando en la mesa, pero en ese momento, estaba encendido y el mando seguía en la mesa sin nadie más que ella allí.

Corrió sin percatarse hasta el dormitorio, donde una pequeña mano tras la cama, jugaba con la persiana subiéndola y bajándola. Stephanie comenzó a gritar y a llorar. Corrió escaleras arriba, mas todas las puertas estaban cerradas y ninguna se abría.

Acabó por bajar, pero en el último escalón, su cuerpo se paralizó: La muñeca que le había tocado en la tómbola se encontraba delante de ella, con mirada asesina, sonrisa macabra y un cuchillo en la mano. Quiso gritar, pero la voz no le salía, quiso moverse, quiso huir, quiso luchar... Tres cuchilladas: una en la femoral, otra en el vientre y otra en el corazón acabaron con su vida.

Han pasado 60 años, pero aún en la feria, hay una muñeca rubia, con coletas, ojos azules y vestida de época. Todos los años una o dos personas pierden la vida, y el juguete siempre regresa a la misma tómbola de la misma feria.

No hay más de una muñeca: ES LA MISMA MUÑECA.

lunes, 21 de julio de 2014

La muñeca de ojos azules



Un golpe seco la despertó en la madrugada. La mujer se sobresaltó pero nada veía, la oscuridad era inmensa, más de lo que solía ser, supuso que, tal vez, la luna no había salido. Quizás estaba nublado, no era extraño en pleno invierno. Intentó quedarse dormida, pero no podía. Aquella habitación nunca le había parecido tan oscura y silenciosa. 

A la llegada de la mañana, revisó toda la casa sin encontrar nada extraño. Salió de casa, realizó la compra y a su regreso, mientras levantaba la persiana del salón, volvió a escuchar otro golpe seco: Pese a que la bolsa de la compra la había dejado dentro del fregadero, la comida se encontraba en el suelo esparcida. La bolsa seguía en el fregadero. 

El sobresalto fue mayor que el de la noche, recogió todo y, sin atreverse a permanecer más tiempo en la cocina, regresó al salón. Allí todo parecía normal. El sofá, los sillones, la mesa, el aparador, el televisor... Todo estaba en orden... De pronto, el televisor se encendió. No había nadie allí, el mando continuaba en la mesa, y ella se encontraba en la silla, junto a la puerta. No llegaba a la mesa. 

Se levantó de la silla de un salto y corrió hacia la habitación. Allí, una pequeña mano, cerró la ventana. No veía de quien era la mano, solo que era muy pequeña, como de un bebé, pero ella no tenía ningún bebé. 

Salió de la habitación y regresó al salón donde el televisor estaba apagado. Supuso que había sido una ilusión de ella, tal vez el miedo la hizo ver cosas que no existían, cosas que no pasaban en realidad. Suspiró profundamente intentando mantener la calma, cuando el sonido del teléfono la hizo gritar. 

-Oye, que esta tarde nos vemos en casa ¿no habrás cambiado de idea?
-No...
-Te noto la voz rara, ¿qué te pasa?
-No... No... Ayuda. 
-Voy para allá.

No distinguió bien la voz de quien la había llamado, solo esperaba que alguien la rescatara porque allí delante, con un cuchillo en la mano, la muñeca que había ganado en la feria la observaba de pie, con sonrisa macabra y una voz grave que le decía: 

-Voy a matarte. 

domingo, 22 de junio de 2014

Mi grupo en Facebook



Ayer creé en Facebook un grupo para tener todo sobre mi trabajo junto sin que nada os impida o distraiga de la lectura y conocimiento de mis trabajos. Y digo trabajos porque también me muevo por el mundo del relato y la poesía con publicaciones en ambos campos. Ahora me dedico a la novela, que informo, intentaré publicar primero por una editorial antes que por Amazon. 

Por otro lado, he de informar de que el grupo es abierto, pero no se permite la publicidad de ningún tipo, ya que como comprenderéis, entonces no sería un grupo dedicado a mi trabajo. 

Os dejo el enlace del grupo por si os apetece pasaros, estáis tod@s invitad@s. LAS LETRAS DE AMANDA CUORE

miércoles, 11 de junio de 2014

Sueños de literatura


Buenos días. Este es el blog dedicado a la literatura que os ofrezco. Es un blog donde podréis encontrar consejos literarios, reseñas, novelas que me llaman la atención, relatos e información sobre mi proyecto literario. 

Para quien no sepa quien soy, mi nombre es María, mi seudónimo Amanda Cuore, llamadme así si no os importa. Soy sevillana y desde pequeña he "robado" las novelas de la editorial Harlequín a mis padres para poder leerlas porque no tenía edad para ese tipo de lecturas. Ahora ya no necesito hacerlo, pero sigo siendo fiel a sus novelas, motivo por el cual he estado siempre escribiendo romance. 

Ahora ya puedo dedicarme a la literatura y es lo que estoy haciendo, escribir romance y romance. En breve os regalaré un relatito breve que espero lo disfrutéis. Por el momento, mañana, os ofreceré conocer a los personajes de mi novela cuyo título aún desconozco.